domingo, 6 de abril de 2025

Hacienda Vera Cruz

 

A finales de 2024, cuando daba los últimos retoques a la segunda revisión de mi libro, un reportero de renombre contactó con mi padre y conmigo. Quería hablar sobre nuestra investigación en torno a la identidad de Fulcanelli y, entre los temas que surgieron, nos instó a indagar en un lugar del que apenas se sabía nada: un cortijo en Carmona, Sevilla, mencionado por Patrick Rivière, discípulo de Eugène Canseliet, y del que publicó dos fotografías.


Nuestra primera reacción fue escéptica. Rivière nunca nos pareció un investigador serio; su teoría de que Fulcanelli era Jules Violle se basaba en encajes forzados y evidencias débiles. Sin embargo, nunca fue deshonesto en sus escritos, y si esta pista no aportaba nada a su propia teoría, ¿por qué la mencionaría? Algo en esa información nos llevó a darle una oportunidad.

Tras una búsqueda exhaustiva, logramos identificar el cortijo de las misteriosas fotografías: la Hacienda Vera Cruz. Su propietaria actual, Cristina, confirmó sin dudarlo que las imágenes correspondían a su finca, cuyos muros y ventanas permanecen intactos, y que incluso la plantación de naranjos sigue en pie, aunque abandonada. Hasta aquí, todo parecía una simple anécdota. Sin embargo, al investigar la historia de la hacienda, descubrimos que había pertenecido a figuras de la aristocracia española con conexiones directas con la familia real y, más importante aún, con Carlos de Borbón-Dos Sicilias.

La hacienda fue fundada por los Marqueses de Saltillo y más tarde pasó a manos del Convento de Santa Catalina de Sena. Pero lo que más nos llamó la atención fue una de sus arrendatarias: la V Marquesa de Miraflores, Genoveva de Samaniego y Pando (1841-1926), quien residió en la Hacienda junto a su familia en los años que nos ocupan. Su linaje estaba estrechamente ligado a la monarquía española. Su hermano, Honorio, IV Marqués de Miraflores, fue primer montero del rey Alfonso XIII y caballero del Toisón de Oro, mientras que su esposa, Filomena, fue dama de las reinas Mercedes, María Cristina y Victoria Eugenia.

Genoveva, nacida en París y vinculada a la alta sociedad europea, también fue dama de honor de María Cristina y Victoria Eugenia. Su esposo, Alonso Tomás Álvarez de Toledo y Silva, pertenecía a una de las principales familias de la Grandeza de España. De sus hijos, que siguieron disfrutando de la hacienda, nos encontramos a Pedro de Alcántara Álvarez de Toledo y Samaniego, coronel de Caballería de Húsares de la Princesa y caballero de Calatrava, con un puesto en la Cámara de Alfonso XIII. Y el segundo hijo, Manuel Álvarez de Toledo y Samaniego, diplomático y consejero de Estado, estuvo aún más cerca de la realeza: fue jefe de la Casa de los infantes Don Fernando y Doña María Teresa, hermanos de Alfonso XIII, y se le vio en numerosas ocasiones junto al rey y a Carlos de Borbón-Dos Sicilias.

Canseliet había mencionado que, en su estancia en Sevilla, había residido tanto en la ciudad como en las afueras. Siempre supusimos que se refería al Palacio de Villamanrique de la Condesa, pero ¿y si también hablaba de la Hacienda Vera Cruz? Las fotografías que Rivière no pudo explicar parecen apuntar en esta dirección. La estrecha relación entre la familia Álvarez de Toledo y Carlos de Borbón-Dos Sicilias abre una posibilidad inesperada: ¿podríamos estar ante uno de los enigmáticos hermanos de Heliópolis?

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