sábado, 12 de julio de 2025

Láminas del propio Fulcanelli

Calco de láminas: En mi libro presento un extenso apéndice sobre las láminas y los lugares descritos en las obras de Fulcanelli. En él demuestro como Champagne calcó casi la totalidad de las láminas de postales de la época. Os muestro algunos ejemplos superponiendo poco a poco la lámina sobre la postal. 



Pero existen cierto número de láminas que no fueron calcadas, no solo por no haber encontrado ninguna postal de la época que pudieran haber usado, sino por no coincidir la figura dibujada con el relieve real que se quiso representar (tamaño, forma, detalles, etc.)


Firma: si nos fijamos en la firma de los dibujos, vemos que casualmente son esas láminas las únicas que no firma Champagne. El resto, hasta los dibujos más simples y pequeños, viene autografiados por el pintor en un alarde de querer dejar su impronta en la obra del alquimista.

Analizando estos datos, se observa que esas láminas que no fueron calcadas ni firmadas son las que aparecen al principio de la obra de El Misterio de las Catedrales, principalmente en los capítulos de Notre-Dame de Paris y Notre-Dame de Amiens, donde se representan los bajorrelieves de sus fachadas compuestas por mujeres portando un medallón en el que se inserta una figura.

Es lógico pensar que estos fueran los primeros capítulos por los que comenzó su libro Fulcanelli. No solo porque dan comienzo a su primera obra, sino porque representan el motivo principal del libro.

Además, tenemos que estas primeras láminas tienen una técnica mucho más simple, sin detalles exteriores que adornaran el dibujo. La figura aparece aislada, eliminando el resto de componentes que conforman el bajorrelieve o el monumento en cuestión. En el resto de láminas la composición siempre es completa. Se representa la figura, pero también se completa todo el cuadrado con los detalles que rodean a la obra, ya sea una arboleda, un parque, ventanas, otras figuras que no se mencionan en el texto, adornos, etc. Aun siendo calcos de postales, la técnica del dibujo es claramente superior. Se puede apreciar claramente en la representación de los rostros de las figuras, que para un dibujante inexperto son difíciles de representar. En las primeras postales los rostros son simples, deformados, sin expresión alguna, hechos por la mano de un inexperto. En el resto de postales podemos apreciar claramente la expresión de cada rostro.

Además, en estas primeras láminas hay dos errores realizados en el dibujo y que se conservan en el texto, indicativo de que el dibujante y el escritor eran la misma persona.

-     El primer error lo vemos en el bajorrelieve del caballero y la fortaleza de Notre-Dame de Paris, donde se dibuja una especie de bulto en el interior de la fortaleza y que es descrito en el libro como “una masa aculeiforme e inflamada”. Fijándonos en el bajorrelieve real, esa masa no es más que uno de los merlones de la hilera que están adornando la coronación de la muralla de la fortaleza.

-       El segundo error lo encontramos de nuevo en Notre-Dame de Paris, donde se representa una mujer con un medallón en el que se encuentra una especie de monstruo alado mitad gallo mitad zorra. Así es como se describe en el libro y como se dibuja en la lámina. Estas alas del animal no son más que los dedos de la mujer que sujeta el medallón, la cual ha perdido la mano y parte del brazo por algún acto vandálico o por el paso del tiempo. Este animal no sería otro que una vaca, haciendo pareja con el medallón del toro que le precede.

Conclusión final: sería muy razonable pensar que Fulcanelli empezara su obra en solitario, más si él quiso permanecer en el anonimato, realizando él los primeros dibujos que la ilustrarían. Al ver que la obra se iba ampliando y que necesitaría muchas más láminas y más complejas, decidió contratar a un dibujante, Champagne. Este, calcando las láminas de postales realizaría las láminas que le iba encargando Fulcanelli, las cuales dejó firmadas.

Y todo esto me lleva a un relato de Canseliet que ha sido muy comentado y que han usado algunos autores como prueba de que Champagne y Fulcanelli eran la misma persona.

En el relato en cuestión (Quelques notes alchimiques sur Notre-Dame d'Amiens, Atlantis nº 218, 1963), los autores comentan que Canseliet comete un desliz al dejar ver que Fulcanelli “dio los dibujos” de su obra:

Ces deux images sculptées se montrent l'exacte reproduction de celles qu'on peut examiner à Notre-Dame de Paris et dont Fulcanelli a non seulement donné le dessin, mais aussi, par le menu, l'explication à la lumière de la science hermétique (*).

Canseliet, y Fulcanelli también lo hizo en su obra, nos habla de que los medallones de Notre-Dame de Amiens son copiados de los que aparecen en Notre-Dame de Paris. En este caso en concreto nos habla de las láminas que se hicieron a la mujer que porta un medallón con un cuervo, y al jinete realizando ciertas acrobacias. Estas son las láminas en cuestión que hemos estado analizando y que efectivamente, serían realizadas por el propio Fulcanelli. Por tanto, sí, fue un desliz de Canseliet, pero por descubrir que estas primeras láminas fueron hechas por Fulcanelli.

Aunque mas que un desliz yo lo considero una información oculta de Canseliet, propio de su estilo, como tantos otros ejemplos hemos descubierto de sus escritos en “La Identidad de Fulcanelli” parte 1 y 2.

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